CATALOGO
DE RECURSOS HUMANOS E INFORMACION
RELACIONADA CON LA TEMATICA AMBIENTAL
EN LA REGION ANDINA ARGENTINA
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- CARACTERIZACION GENERAL Y ESTUDIOS TEMATICOS POR PROVINCIA -





INDICE

PROLOGO
 

CAP. 1 LA REGION ANDINA ARGENTINA
 

CAP. 2 RECURSOS Y PROBLEMAS AMBIENTALES DE LA PROVINCIA DE MENDOZA
 
  MAPA POLITICO - ADMINISTRATIVO (en pantalla nueva)

CAP. 3 MAPA CLIMATICO DE MENDOZA
 
  MAPA CLIMATOLOGICO (en pantalla nueva)

CAP. 4 GEOMORFOLOGIA DE LA PROVINCIA DE MENDOZA
 
  MAPA GEOMORFOLOGICO  SECTOR NORTE   SECTOR SUR   REFERENCIAS  (en pantalla nueva)

CAP. 5 HIDROGEOLOGIA DE LA PROVINCIA DE MENDOZA
 
  MAPA HIDROGEOLOGICO CON REFERENCIA A LAS CUENCAS DE AGUAS SUBTERRANEAS (en pantalla nueva)

CAP. 6 SUELOS DE MENDOZA
 
  CLASIFICACION TAXONOMICA DE SUELOS (en pantalla nueva)

CAP. 7 VEGETACION DE LA PROVINCIA DE MENDOZA
 
  MAPA DE VEGETACION REFERENCIAS (en pantalla nueva)

CAP. 8 COBERTURA VEGETAL DE MENDOZA
 
  MAPA DE COBERTURA VEGETAL (en pantalla nueva)

CAP. 9 PROVINCIA DE SAN JUAN
 
  MAPA POLITICO - ADMINISTRATIVO (en pantalla nueva)

CAP. 10 CLIMA DE LA PROVINCIA DE SAN JUAN
 
  MAPA CLIMATICO (en pantalla nueva)

CAP. 11 GEOMORFOLOGIA DE LA PROVINCIA DE SAN JUAN
 
  MAPA GEOMORFOLOGICO (en pantalla nueva)

CAP. 12 HIDROGEOLOGIA DE SAN JUAN
 
  MAPA HIDROGEOLOGICO CON REFERENCIA A LAS CUENCAS DE AGUAS SUBTERRANEAS (en pantalla nueva)

CAP. 13 SUELOS DE SAN JUAN
 
  CLASIFICACION TAXONOMICA DE SUELOS (en pantalla nueva)

CAP. 14 COBERTURA VEGETAL DE SAN JUAN
 
  MAPA DE COBERTURA VEGETAL (en pantalla nueva)

CAP. 15 PROVINCIA DE LA RIOJA
 
  MAPA POLITICO (en pantalla nueva)

CAP. 16 EL CLIMA DE LA RIOJA
 

CAP. 17 GEOMORFOLOGIA DE LA RIOJA
 
  MAPA GEOMORFOLOGICO (en pantalla nueva)

CAP. 18 HIDROGEOLOGIA DE LA PROVINCIA DE LA RIOJA
 
  MAPA HIDROGEOLOGICO CON REFERENCIA A LAS CUENCAS DE AGUAS SUBTERRANEAS (en pantalla nueva)

CAP. 19 SUELOS DE LA RIOJA
 
  CLASIFICACION TAXONOMICA DE SUELOS (en pantalla nueva)

CAP. 20 VEGETACION DE LA RIOJA
 

CAP. 21 COBERTURA VEGETAL DE LA RIOJA
 
  MAPA DE COBERTURA VEGETAL (en pantalla nueva)






 

HIDROGEOLOGIA DE LA PROVINCIA DE LA RIOJA

 

Dr. Juvenal Zambrano1 e Ing. Eduardo Torres2

 

GENERALIDADES

Se ha utilizado, como base geológica para preparar el presente mapa de cuencas de agua subterránea de la provincia de La Rioja, el mapa geológico, a escala 1:500.000 publicado por la Secretaría de Minería de la Nación.

La red de drenaje se preparó mediante la observación e interpretación de imágenes satelitarias Landsat falso color, a la misma escala que se utilizó para preparar el mapa: 1:500.000.

En este último se representa, además de la red de drenaje, lo siguiente:

1. La ubicación y límites de las cuencas de agua subterránea ubicadas total o parcialmente en territorio riojano.

2. Los afloramientos de las unidades estratigráficas, agrupadas según sus características hidrogeológicas.

Además se han efectuado estimaciones del volumen de las reservas de agua almacenadas en cada cuenca, así como de las reservas económicamente explotables, es decir, de las que pueden extraerse sin dañar al acuífero.

Las estimaciones, en algunos casos, han sido publicadas en trabajos anteriores. En los restantes, cuando se desconoce el espesor de los terrenos acuíferos, se han hecho estimaciones mínimas de este parámetro, así como de los coeficientes de almacenamiento. Se ha tratado así de no sobrestimar las reservas, tanto las almacenadas como las económicamente explotables.

Al describir las principales características hidrogeológicas de cada cuenca, se explica brevemente la elección de los parámetros utilizados para las estimaciones.

El resto de la presente memoria se dedica a describir brevemente las unidades hidrogeológicas aflorantes en el territorio provincial y, a continuación, efectuar una descripción de cada cuenca de agua subterránea.

 

 

A - UNIDADES HIDROGEOLOGICAS

 

A-1 PRECUATERNARIAS

1. Basamento resistivo (BR).
Esta unidad comprende rocas compactas, impermeables excepto donde presentan fisuras u otros espacios porales secundarios o, en el caso de las rocas sedimentarias carboníferas, pérmicas, mesozoicas o algunas terciarias, donde los procesos de compactación o cementación no han obliterado totalmente los espacios porales intergranulares primarios.

Integran el basamento resistivo: Las rocas metamórficas del basamento de las Sierras Pampeanas, de edad precámbrica o paleozoica inferior. Las rocas intrusivas presentes en dicho basamento. Rocas volcánicas paleozoicas, mesozoicas o del Terciario inferior. Las rocas sedimentarias mencionadas más arriba, que localmente conservan remanentes de espacios con permeabilidad en intervalos areniscosos. Esta unidad es generalmente no acuífera. Cuando estas rocas están fisuradas, las fracturas generalmente se cierran algunos metros bajo la superficie. En estas zonas, así como en las sedimentitas que conservan algo de su permeabilidad primaria, se puede acumular agua subterránea, que da origen a acuíferos pobres, casi siempre con agua muy mineralizada.

2. Base conductiva (TS).
Esta unidad está compuesta por sedimentitas continentales clásticas miocenas o pliocenas, generalmente con variables proporciones de material piroclástico. En algunas localidades, esta unidad, sobre todo cuando predominan en ella las texturas finas, contiene material evaporítico, especialmente yeso.

La unidad TS consiste, por lo tanto, en alternancias de areniscas, conglomerados finos y sedimentitas limoarcillosas. En la mayor parte de las localidades donde se encuentra, esta unidad tiende a ser grano y estrato creciente. En algunos lugares, como el valle de Antinaco-Los Colorados, en su parte superior pasa gradualmente a una sucesión de areniscas y conglomerados en general permeables. Donde esto ocurre, se ha diferenciado otra unidad hidrogeológica (TQ) que se tratará más adelante.

Los intervalos permeables de la unidad TS por lo general contienen agua mineralizada que, según datos de perforaciones, es inapta para todo uso. Solamente en algunas zonas se han perforado acuíferos utilizables en estos terrenos. Por esta razón, la unidad TS, salvo esta última excepción, se reconoce en los sondeos geoeléctricos por su alta conductividad.

3. Basaltos y andesitas de la Puna (TQV).
Integran esta unidad hidrogeológica rocas volcánicas, principalmente andesitas, basaltos y dacitas, con intercalaciones de tobas de diversa granometría y, en menor proporción, de algunas rocas sedimentarias tobáceas. La edad de estos materiales volcánicos, que afloran en la parte noroeste de la provincia, es terciaria superior y cuaternaria. Esta zona, por lo tanto, constituye la parte más austral de la Puna, que llega al límite entre La Rioja y San Juan.

La unidad TQV, al estar constituida por rocas mayormente compactas, normalmente no es acuífera. Sin embargo, estas rocas frecuentemente están fisuradas. Además algunos mantos presentan espacios porales vesiculares, frecuentemente conectados por dichas fisuras. Por otra parte, las intercalaciones piroclásticas y sedimentarias pueden tener intervalos con porosidad intergranular. Finalmente, estas rocas volcánicas pueden cubrir rocas sedimentarias permeables, a diferencia del basamento resistivo.

Estas circunstancias motivan que la unidad TQV localmente pueda contener acuíferos, generalmente pobres, pero con mineralizaciones muy diferentes. Pueden así contener agua inapta o utilizable. Además, las fisuras permiten la conducción de agua, en muchos casos a intervalos permeables en rocas sedimentarias subyacentes.

4. Areniscas y conglomerados plio-pleistocenos (TQ).
Afloran en el valle de Antinaco-Los Colorados, y entre las sierras de Paimán y Famatina. Estos depósitos frecuentemente están cementados en mayor o menor grado, pero, en general, conservan su permeabilidad primaria. Por tal motivo contienen acuíferos explotables, si bien más pobres que los contenidos en los sedimentos permeables cuaternarios.

 

A-2 CUATERNARIAS

5. Limos y arcillas cuaternarios.
Las áreas donde afloran estos depósitos se han indicado en el mapa con líneas de trazos horizontales. Esta unidad consiste en limos y arcillas, frecuentemente salinos, acumulados en barreales y zonas de descarga de agua subterránea. Las mayores extensiones cubiertas por estos limos se encuentran en la cuenca de Paganzo.

Estos sedimentos no son acuíferos por su baja permeabilidad. Solamente contienen agua si presentan intercalaciones arenosas, en cuyo caso puede tener acuíferos pobres y, casi siempre mineralizados, debido al contenido salino que casi siempre existe en estos depósitos.

6. Depósitos glaciales (QG).
Estos depósitos aparecen en zonas aisladas de la Cordillera Frontal y de la sierra de Famatina, pero, salvo una o dos excepciones, cubren áreas muy pequeñas como para representarlas en el mapa. Su importancia hidrogeológica es escasa, debido a su desarrollo reducido en la provincia. Al contener intervalos permeables, sirven para conducir agua pero, por su posición topográfica elevada, no se acumula este recurso en ellos.

7. Depósitos cuaternarios fluvioglaciales (QFG).
Los sedimentos integrantes de esta unidad son antiguos depósitos glaciales retransportados por ríos y arroyos. Se encuentran en valles cordilleranos y ocupan extensiones mayores que la unidad anterior. En el situado al este del macizo del Potro (ubicado en el extremo norte de la provincia de San Juan) la mayor parte de su superficie está ocupada por sedimentos fluvioglaciales.

Consisten estos en gravas de granometría variada, gravillas y arenas. Los materiales limosos son escasos, por haber sido transportados fuera de los valles por acción fluvial. Por lo tanto, estos depósitos son muy permeables y tienen porosidades también elevadas.

Se desconoce el espesor de estos sedimentos, pero, en la cuenca aquí denominada del Macizo del Potro, pueden contener acuíferos de buena calidad, recargados por agua proveniente del derretimiento del hielo y la nieve acumulados en la alta cordillera. Además en esta cuenca, estos depósitos se encuentran en posición topográfica relativa adecuada para almacenar agua.

8. Sedimentos cuaternarios pedemontanos, aluviales y eólicos (QS).
Comprende todos los depósitos cuaternarios no incluidos en las unidades anteriores: gravas, gravillas y arenas de bajadas pedemontanas; gravillas, arenas y limos, a veces tobáceos, de las llanuras aluviales y de inundación; arenas y arenas limosas eólicas. Casi todos los acuíferos explotados o explotables en la provincia se encuentran en arenas, gravillas y gravas de esta unidad.

Al oeste del valle de Antinaco-Los Colorados, las depresiones intermontanas son de menor extensión y, en general, rodeadas de cadenas montañosas más elevadas; en ellas predominan los depósitos de bajadas pedemontanas, mientras que los de llanuras aluviales y fluviales ocupan menores extensiones.

Del mencionado valle al este, las depresiones son más extensas y, en general predominan texturas más finas, entre ellas depósitos de barreales y eólicos. Las fajas pedemontanas son más angostas.

En las bajadas de pie de monte, al predominar sedimentos gruesos, si el espesor de estos es suficiente, se encuentran acuíferos libres. En las partes centrales de las depresiones, especialmente en las del centro y este de la provincia, al ser más frecuentes las intercalaciones de limos y arcillas, como lo han revelado distintas perforaciones, se encuentran condiciones de semiconfinamiento y confinamiento de los acuíferos.

 

B - CUENCAS DE AGUA SUBTERRÁNEA

En la provincia de La Rioja el agua subterránea se encuentra casi totalmente en los valles y depresiones intermontanos. Si bien los situados al este de la provincia son más extensos, en ninguno de ellos, con la información hasta el momento disponible, se conocen condiciones hidrogeológicas similares a las de las grandes llanuras.

Se reseñan a continuación las principales características de las cuencas de agua subterránea existentes total o parcialmente en el territorio provincial.

1. Cuenca de las Salinas Grandes

Esta extensa depresión parcialmente limitada por cadenas montañosas abarca unos 35.000 km2, de los cuales aproximadamente 5.000 se encuentran en territorio riojano. Está limitada al oeste por las sierras Brava y de los Llanos, al noroeste por la sierra de Ancasti, que se encuentra en la provincia de Catamarca, y su extremo sur está a pocos kilómetros del límite con La Rioja. Al sur no existe un límite superficial definido con la subcuenca de Chancaní-Ulapes, si bien en el subsuelo existen elevaciones del basamento resistivo que originan una separación parcial. Esta zona se manifiesta en superficie como un alineamiento observable en imágenes satelitarias. Al este, la cuenca de las Salinas Grandes está limitada por las sierras de Córdoba, mientras que al noroeste pasa transicionalmente a la llanura pampeana, en territorio de las provincias de Santiago del Estero y Córdoba.

La cubierta cuaternaria, en territorio riojano, consiste en arenas finas, en parte de origen eólico, y limos o arcillas, frecuentemente salinos, acumulados en barreales y depresiones someras sin desagüe. En el extremo noreste de la provincia, se encuentran depósitos evaporíticos de las Salinas Grandes.

Por algunos datos de perforaciones, en los pocos lugares donde estas se han efectuado, puede estimarse que el relleno sedimentario cuaternario llega a ser de unos 150 metros, pero generalmente es menor que esta cifra.

En la mayor parte de esta cuenca el agua subterránea puede estar mineralizada, si se extrapolan al subsuelo las observaciones hidrogeológicas de superficie, y los datos de las pocas perforaciones que se conocen. De confirmarse esto, las posibilidades de encontrar aguas aptas para su aprovechamiento se restringirían a las zonas próximas a las sierras que limitan esta cuenca.

Puede esperarse así, que de los 5.000 km2 que la cuenca de las Salinas Grandes ocupan en territorio provincial, solamente en un 10% puede hallarse agua de mineralización lo suficientemente baja como para utilizarla. La granometría de los depósitos cuaternarios en general es mediana a fina, por cuya razón se puede suponer un coeficiente de almacenamiento de 0,05. En cuanto al espesor saturado, probablemente no supera los 50 metros; se sabe por perforaciones que los terrenos permeables precuaternarios tienen agua muy mineralizada y, por ende totalmente inapta.

Con estos parámetros, las reservas de agua subterránea utilizable que podrían esperar en el sector riojano de la cuenca no pasarían de unos 1.250 hm3, de los que unos 100 constituirían las reservas económicamente explotables.

2. Subcuenca de Chancaní-Ulapes

La extensión total de esta subcuenca es de unos 11.500 km2, de los cuales 4.900 se encuentran en territorio riojano. Al norte, ya se indicaron las características de su límite con la cuenca de las Salinas Grandes. Al oeste, le sirven de borde de cuenca las sierras de Córdoba. Al sur, esta subcuenca continua en territorio de la provincia de San Luis y su borde está en la sierra Grande de San Luis. Al suroeste, una serie de afloramientos discontinuos de terrenos terciarios sirve de límite entre esta subcuenca y las cuencas de agua subterránea de Valle Fértil-Mascasín y Chepes.

En esta subcuenca los acuíferos se encuentran en terrenos cuaternarios, que tienen poco espesor, generalmente algunas decenas de metros. Por debajo se encuentran depósitos terciarios, casi siempre portadores de aguas mineralizadas, y por lo tanto inaptas, en sus intervalos permeables.

Los depósitos cuaternarios son generalmente arenas y limos eólicos y algunas arenas, gravas y limos depositados por ríos efímeros. Las fajas pedemontanas de los bordes de cuenca tienen muy poco desarrollo y consisten en arenas, gravillas y pocas gravas.

En el interior de esta subcuenca existe un bloque del basamento resistivo tectónicamente elevado, pero no aflorante, alargado de norte a sur. Sus restantes características no se conocen en lo que respecta a su influencia sobre el agua subterránea.

La porción sanluiseña de esta subcuenca (Llanura Norte; Ceci y Cruz Coronado, 1981) contiene agua subterránea utilizable. De la porción riojana existen pocos datos de subsuelo, pero es probable que, dado el poco espesor del relleno cuaternario (frecuentemente menor que 50 metros) y la existencia de la base conductiva terciaria con agua mineralizada, en una considerable parte de su extensión, los acuíferos sean pobres y con agua de mala calidad.

Por lo tanto, y para hacer una estimación conservadora de los recursos de agua apta contenidos en esta subcuenca, se puede suponer que sólo unos 500 km2 de la misma contienen aguas aptas en territorio riojano. Se puede suponer que el espesor de los depósitos cuaternarios saturados tiene un valor medio de 25 metros. Por otra parte, como una importante proporción de estos sedimentos consiste en limos arcillosos poco o nada permeables, se puede suponer un coeficiente de almacenamiento de 0,05.

Sobre esta base, las reservas en el sector riojano de esta subcuenca no pasarían de unos 600 a 650 hm3, y las económicamente explotables, podrían estimarse en alrededor de 50 hm3.

3. Cuenca de Paganzo

Está situada entre las sierras de Velasco y Ambato al oeste; la sierra de Ancasti al este; las sierras de Malanzán, de Los Llanos y Brava al sureste y una serie de afloramientos de depósitos terciarios al sur oeste. Entre las sierras Brava y de Ancasti, está unida a la cuenca de las Salinas Grandes por la angosta zona cubierta por depósitos cuaternarios.

La extensión de esta cuenca de agua subterránea es de unos 15.700 km2, de los cuales 13.200 se encuentran en territorio riojano y el resto en la provincia de Catamarca.

Los sedimentos cuaternarios que la cubren, y que contienen casi toda el agua subterránea explotable existente en la cuenca de Paganzo, son arenas generalmente finas, y limos, en gran parte salinos, acumulados estos últimos en barreales, si bien algunos son de origen eólico.

Al pie oriental de las sierras de Ambato y Velasco se encuentran arenas, gravillas y gravas depositadas en bajadas pedemontanas. Estas últimas forman una faja de 4 a 6 km. de ancho. Una faja pedemontana más angosta se encuentra al pie oriental de la sierra de Ancasti, en la provincia de Catamarca.

En la parte central de la cuenca se han acumulado limos y arcillas, en parte salinos, en los abanicos de explayamiento denominados ędesagües del río Salado (al norte) y desagües de Los Colorados (al sur).

Se han publicado pocos datos del subsuelo de esta cuenca de agua subterránea en territorio riojano. El espesor del relleno cuaternario parece ser similar al estimado en la cuenca de las Salinas Grandes, es decir, inferior a los 150 metros en la mayor parte de la cuenca de Paganzo. En la porción catamarqueña de éste, sin embargo, algunas perforaciones realizadas en la zona de Chumbicha han atravesado más de 200 metros de depósitos cuaternarios. Otros pozos van revelando que, donde se encuentran limos salinos, el agua del subsuelo está mineralizada y, por lo tanto, es inapta para todo uso.

En el estado actual de los conocimientos se considera que solamente en la zona periférica de la cuenca en territorio riojano posee agua de baja mineralización en cantidades suficientes para su aprovechamiento. Sin embargo, no debe descartarse que en las partes de la cuenca de Paganzo no cubierta por limos salinos siempre dentro de la provincia de La Rioja podría hallarse agua apta.

Para estimar el recurso almacenado, se supone que el agua aprovechable se encuentra principalmente en la faja pedemontana de las sierras de Velasco y Ambato, en una extensión de 500 km2. Si se estima que el espesor saturado es de 50 metros y el coeficiente de almacenamiento es del 10% (valor común para las cuencas intermontanas del centro y oeste argentino) la reserva de esta cuenca sería de 2.500 hm3 y las económicamente explotables podrían estimarse en unos 200 hm3.

4. Subcuenca de Chepes

Abarca unos 1.500 km2 y está limitada, al norte, por las sierras de Chepes; al este, por la sierra de Las Minas; al oeste, por una serie de afloramientos discontinuos de sedimentitas terciarias. Al sur, por debajo de la Pampa de Las Salinas, se prolongan los depósitos cuaternarios que la rellenan, en los de la cuenca de agua subterránea Valle Fértil-Mascasín.

Los acuíferos, en la subcuenca de Chepes, se encuentran en los sedimentos cuaternarios que la cubren. Consisten éstos, en su mayor parte, en arenas fluviales y eólicas, además, y en menor proporción, existen gravillas, pocas gravas y algún material limoarcilloso. Al sureste, predominan limos y arecillas salinos, así como material evaporítico del Campo de las Salinas.

Por debajo del material cuaternario, cuyo espesor no sobrepasa algunas de las decenas de metros en la mayor parte de la subcuenca, se encuentran sedimentitas de la base conductiva terciaria. Estas últimas, así como los limos y arcillas del campo de Las Salinas, contienen agua mineralizada, inapta para cualquier uso. Por lo tanto, la posibilidad de encontrar acuíferos aptos se restringe a la parte norte y oeste de la subcuenca.

Para no sobreestimar las reservas de agua subterránea apta en esta subcuenca, se supondrá que en 800 km2 de la misma pueden encontrarse acuíferos explotables, con un espesor saturado medio de 10 metros y un coeficiente de almacenamiento de 0,05 (este valor tiene en cuenta la granometría más fina del relleno cuaternario). Sobre esta base las reservas almacenadas en la misma serán 400 hm3, de las que tal vez un 10% correspondería a las reservas económicamente explotables.

5. Subcuenca de Ñoqueve

Se encuentra limitada: al este, por la sierra de Argañaraz; al norte y al oeste, por una serie de afloramientos de depósitos terciarios integrantes de la base conductiva. Al sur y sur oeste, se prolonga en la cuenca de agua subterránea de Valle Fértil-Mascasín, de la que la subcuenca de Ñoqueve constituye un engolfamiento separado por una falla, o posible zona de fallas.

Los sedimentos cuaternario que rellenan esta subcuenca son muy similares en litología y espesor a los de la subcuenca de Chepes, salvo la ausencia de una extensa cubierta de limos y arcillas salinos en la primera. Por debajo, la base terciaria contiene algunos intervalos permeables con agua inapta por su elevada mineralización.

La extensión de esta subcuenca es de unos 400 km2, a los que se pueden aplicar los mismos parámetros que a la de Chepes. Sobre esta base, las reservas de agua subterránea utilizable ascenderían a 200 hm3, un 10% de los cuales constituiría las reservas económicamente explotables.

6. Cuenca de Valle Fértil-Mascasín

La extensión de esta cuenca de agua subterránea es de unos 11.000 km2, de los cuales 2.100 se extienden en territorio riojano. Sus límites son: al este y al norte, una zona de afloramientos de depósitos terciarios que la separan de las cuencas de Paganzo y del valle de Antinaco-Los Colorados, respectivamente: al oeste se extiende hasta las sierras de Valle Fértil, de La Huerta, Guayaguás y Catantal, dentro de la provincia de San Juan. Al sur, esta cuenca continúa en la provincia de San Luis, donde su borde consiste en una sucesión de afloramientos terciarios al sur de la Pampa de Las Salinas.

Como en las restantes cuencas de la provincia, la casi totalidad de los acuíferos en la de Valle Fértil-Mascasín se encuentra en el relleno cuaternario. En territorio riojano, éste consiste en arenas y algunas gravillas y gravas aluviales, además de algunas acumulaciones de arenas eólicas. Hacia el sur se encuentran además sedimentos limoarcillosos, en parte loessoides que, en las salinas de Mascasín y Pampa de Las Salinas, se tornan salinos y constituyen la mayor parte de los depósitos cuaternarios superficiales.

El espesor de los sedimentos cuaternarios varía entre 150 a más de 200 metros, de los cuales 50 a 100 están saturados. La mineralización del agua aumenta hacia el este y el sur, no sólo por la influencia de los limos salinos cuaternarios, sino también debido a que la base terciaria, aquí próxima a la superficie, contiene, casi siempre, acuíferos fuertemente mineralizados en sus intervalos permeables.

Para estimar las probables reservas de agua en la porción riojana de la cuenca, se tomarán los siguientes valores, a fin de evitar sobrestimaciones: superficie con acuíferos explotables, 1.500 km2; espesor del Cuaternario saturado, 60 metros; coeficiente de almacenamiento, 0,05. De estos valores, la reserva almacenada en esta parte de la cuenca sería de 4.500 hm3, de los cuales un 6% constituiría las reservas económicamente explotables: 270 hm3.

7. Bolsón de Huaco

Se trata de una depresión parcialmente cerrada situada en el interior de la sierra de Velasco, al N.O. de la ciudad de La Rioja. Está rellena por arenas, gravillas y gravas cuaternarias de origen fluvial y pedemontano, y, por ello, con buena permeabilidad.

Por debajo se encuentran sedimentitas del Carbonífero, que afloran en el borde suroriental de esta depresión, y el basamento precámbrico de la sierra de Velasco.

La extensión cubierta por los depósitos cuaternarios es de alrededor de 50 km2. Si se supone un espesor saturado de 100 metros y un coeficiente de almacenamiento de 0,2 teniendo en cuenta la elevada porosidad eficaz y permeabilidad de los depósitos cuaternarios en esta zona la reserva de agua subterránea podría llegar a 1.000 hm3. Se han perforado en la misma algunos pozos con caudales superiores a los 100 m3 por hora.

Por lo tanto, es factible que las reservas económicamente explotables puedan llegar a 50 hm3.

8. Cuenca de Pipanaco

La extensión de esta cuenca de agua subterránea es de unos 9.000 km2, la mayor parte de ellos en la provincia de Catamarca: solamente 1.100 km2 se encuentran en territorio riojano. Los límites de la cuenca son los siguientes: al este, sureste y sur, la sierra de Mazán; al oeste una zona de fallas y afloramientos terciarios, que la separan del pie de monte nororiental de la sierra de Velasco. Los bordes noreste y norte son cordones montañosos de las Sierras Pampeanas en territorio catamarqueño.

El agua subterránea utilizable en esta cuenca se encuentra en depósitos cuaternarios y, en menor proporción, en sedimentitas terciarias. En el sector riojano, el relleno cuaternario está compuesto principalmente por arenas, gravillas y gravas pedemontanas y aluviales, y en las vecindades del límite con Catamarca, por arenas y gravillas depositadas en la llanura de inundación del río Salado. En la parte sur de la cuenca existen barreales de poca extensión (algunos km2) donde se acumularon limos arcillosos salinos.

El espesor del relleno cuaternario generalmente es menor que 100 metros, si bien en algunos pozos se determinaron 160 metros.

Los acuíferos terciarios son arenas y areniscas: se han comprobado acuíferos aptos hasta 100 metros por debajo del techo de estos terrenos, si bien en varias localidades este espesor de sedimentitas terciarias saturadas se reduce a 50 metros.

Para efectuar una estimación del volumen de agua almacenado en la parte riojana de la cuenca, se ha supuesto un espesor saturado de 50 metros con acuíferos libres y un coeficiente de almacenamiento de 0,05, suponiendo que parte de los espesores corresponden a acuíferos semiconfinados o confinados. Con estos valores, la reserva de agua subterránea sería de 2.700 hm3, y las económicamente explotables podrían evaluarse en un 5 o 6% de ese valor.

9. Cuenca de Pituil

Esta cuenca de agua subterránea tiene unos 900 km2 de extensión, 650 de ellos en territorio riojano. Ubicada al norte del valle de Antinaco Los Colorados, su límite oriental es la sierra de Velasco. Al oeste la limita la sierra de Copacabana y al norte, en territorio de Catamarca, la sierra de Zapata. Al sur no hay un límite definido con el valle de Antinaco-Los Colorados y el límite se ha fijado, algo arbitrariamente, en una divisoria poco marcada del drenaje, aproximadamente a la latitud del extremo norte de la sierra de Paimán. Es probable que esta divisoria sea la expresión superficial de una elevación del basamento resistivo en el subsuelo.

Los depósitos cuaternarios de la cuenca provienen, en su gran mayoría, de las cadenas montañosas que la rodean; en su parte norte, está atravesada por el río Salado, que corre de oeste a este y que, en su llanura de inundación, ha depositado arenas y gravas fluviales.

En la cuenca de Pituil deben esperarse acuíferos libres en la mayor parte de su extensión, salvo en el subsuelo de su parte central, donde pueden existir condiciones de confinamiento.

No se dispone de información publicada sobre espesores del Cuaternario en esta cuenca, ni de si en el sustrato terciario existen intervalos permeables con acuíferos aptos. Pero, por sus características morfológicas, similares a las del valle de Antinaco-Los Colorados, se puede suponer un espesor medio de unos 100 metros del relleno cuaternario y unos 50 metros de intervalos saturados. El coeficiente de almacenamiento puede estimarse en 0,1. Sobre estas suposiciones, el recurso almacenado en el sector riojano de la cuenca ascendería a unos 3.200 hm3 y unos 160 hm3 constituirían las reservas económicamente explotables.

10. Valle de Antinaco-Los Colorados

Ubicada totalmente en territorio riojano, la extensión de esta cuenca de agua subterránea puede estimarse en 2.700 km2. Sus límites son: al este, la sierra de Velasco, al oeste, las sierras de Paimán, Famatina, Señogasta y Paganzo; al sur, una sucesión de afloramientos de terrenos terciarios. Ya se mencionó el límite norte, con la cuenca de Pituil.

Se incluye en esta cuenca al valle de Guanchín, con una extensión de alrededor de 100 km2, ubicado al suroeste de Chilecito, entre las sierras de Paimán, al este, y la de Famatina, al oeste.

Entre los sedimentos cuaternarios que cubren esta cuenca, se tienen gravas y arenas depositadas en el pie occidental de la sierra de Velasco, que forma una faja de 3 a 5 km de ancho. Similar anchura tienen los depósitos pedemontanos del pie oriental de la sierra de Paimán. Más extenso es el pie de monte de las sierras de Famatina, donde se encuentran los importantes abanicos aluviales de Capayán y de Los Sarmientos, cuyas extensiones son 150 y 80 km2, respectivamente. En el centro del valle, a lo largo de su eje, se encuentran depósitos de llanura aluvial: arenas y algunas gravillas, con un importante aporte de arenas eólicas y, en el sur, arenas y limos, en parte loessoides.

La reserva de agua subterránea de esta cuenca ha sido estimada por Sosic (1971) en 22.700 hm3. Es probable que un 6 o 7% de este volumen corresponda a las reservas económicamente explotables, no estimadas por dicho autor.

11. Cuenca de Talampaya

Su extensión puede estimarse en 1.000 km2. Por el este limita con las sierras de Famatina y de Los Tarjados, y por el oeste con afloramientos aislados del basamento resistivo de los cerros de Villa Unión. Al sur y al oeste limita con la sierra Morada, que separa esta cuenca de la hoyada de Ischigualasto.

La cubierta cuaternaria de esta cuenca tiene poco espesor, salvo quizás en el norte, donde se encuentran depósitos pedemontanos gravas, gravillas y arenas de las sierras de Famatina y Señogasta. En el resto de la cuenca, el espesor del relleno cuaternario no pasa de 30 metros de limos, arenas y gravillas, casi todos provenientes de las bajadas de la sierra de Los Tarjados.

Por debajo se encuentran depósitos terciarios o triásicos, que, donde contienen intervalos permeables con agua, esta está, casi siempre, fuertemente mineralizada. En el relleno cuaternario, los pozos hasta ahora excavados han encontrado agua apta los primeros 10 a 12 metros, con escaso caudal. Esto, por otra parte, es de esperar, dada la gran aridez de la zona donde se ubica la cuenca y las montañas que la rodean. Puede estimarse que el espesor saturado no pasa, en casi toda la cuenca, de unos tres o cuatro metros. Es poco probable que el coeficiente de almacenamiento sea aquí superior a 0,05. Las reservas de agua almacenadas, por lo tanto no deben sobrepasar los 150 o 200 hm3 y las económicamente explotables, pocos hm3.

12. Cuenca de Vinchina

Se extiende unos 900 km2 entre las sierras de Famatina, al este, y las del Toro Negro y Los Colorados al oeste. Por el norte las dos primeras sierras se aproximan entre sí, y dejan entre ambas un valle estrecho (valle Hermoso). Al sur, una serie de afloramientos del basamento resistivo separan esta cuenca de la de Villa Unión.

El relleno cuaternario de la cuenca de Vinchina consiste en gravas, gravillas y arenas de las bajadas pedemontanas que bajan de las sierras que la limitan. El resto consiste en gravas y arenas fluviales de la llanura de inundación del río Vinchina.

Además de los estratos permeables cuaternarios, puede encontrarse agua utilizable en intervalos conglomerádicos del Terciario superior (Formación Toro Negro). Debe esperarse que, como en el resto de los valles intermontanos del Centro Oeste Argentino que tienen en su subsuelo conglomerados terciarios similares a los arriba nombrados, los acuíferos terciarios sean más pobres que los cuaternarios.

Hasta el momento no se tiene conocimiento de estudios de subsuelo en este valle que permitan estimar el espesor de los terrenos acuíferos. Por las características morfoestructurales de la cuenca, puede estimarse un mínimo de 100 metros saturados como promedio. Si se supone un coeficiente de almacenamiento de 0,1, común en este tipo de sedimentos, la reserva de agua almacenada en la cuenca de Vinchina sería de 9.000 hm3, y las económicamente explotables podrían ascender a 500 hm3.

13. Cuenca de Villa Unión

Situada en el mismo valle del río Vinchina, que a esta latitud toma el nombre de Bermejo, la extensión de esta cuenca se estima en 600 km2. Al este limita con afloramientos dispersos del basamento resistivo ubicados al oeste de la sierra de Famatina. Al norte, está separada de la cuenca de Vinchina por otro grupo de afloramientos del basamento; al oeste limita con las sierras Pampeanas del Filo del Espinal y de Maz; al sur, le sirven de borde afloramientos del basamento resistivo situados al este de esta última sierra.

La mayor parte de los sedimentos cuaternarios aflorantes en esta cuenca está constituida por gravas, gravillas y arenas de las bajadas pedemontanas que descienden de las sierras que la limitan. En su parte central se encuentran arenas, gravillas y gravas de la llanura de inundación del río Bermejo, que atraviesa esta cuenca de norte a sur.

No se conocen datos publicados del espesor de los terrenos acuíferos ni acerca de la existencia de condiciones de confinamiento o semiconfinamiento en el subsuelo de la cuenca, o de algunos sectores de la misma.

Para estimar las reservas de agua subterránea, se pueden utilizar los mismos parámetros que los empleados en al cuenca de Vinchina, con la que esta cuenca de Villa Unión presenta notorias semejanzas morfoestructurales. Por lo tanto, pueden estimarse esas reservas en 6.000 hm3, de los que por lo menos 300 constituirían las reservas económicamente explotables.

14. Cuenca del Bermejo Norte

Esta cuenca de agua subterránea, de unos 6.000 km2 de extensión, se encuentra casi totalmente en la provincia de San Juan: solamente unos 350 km2 están en territorio riojano. Está limitada al este y norte por la sierra de Maz y el cerro Bola, situado al sureste de dicha sierra, y al oeste por cordones precordilleranos.

La mayor parte de la porción riojana de esta cuenca consiste en gravas, gravillas y arenas al pie de monte precordillerano, que cubre la mayor parte de la extensión de la misma. El resto está cubierto por depósitos de las llanuras de inundación de los ríos Guandacol y Bermejo: arenas y gravas muy permeables.

El espesor del relleno cuaternario puede estimarse en alrededor de 350 metros, por extrapolación de datos del resto de la cuenca, de los que unos 250 metros estarían saturados. Es probable que la mayor parte del agua esté en acuíferos libres, sobre todo si en el subsuelo las texturas fueran similares a las observadas en la superficie.

Si al valor arriba indicado se le aplica un coeficiente de almacenamiento de 0,1, que parece un valor bajo para el tipo de sedimentos aflorantes, la porción riojana de la cuenca contaría con una reserva de 8.700 hm3 de agua utilizable. De ellos, alrededor de 400 hm3 serían las reservas económicamente explotables.

15. Cuencas de Jagüé

Ocupa unos 1.200 km2 y está ubicada entre las sierras del Toro Negro y Los Colorados, que la limitan al este, y cordones precordilleranos y de la Puna, que constituyen sus límites suroccidental, norte y noroccidental.

El relleno cuaternario de esta cuenca está formado por gravas, gravillas y arenas, en su gran mayoría depositados por las bajadas pedemontanas de la Precordillera, al oeste, y de la Puna al noroeste y norte. Solamente al noreste existen depósitos de la bajada pedemontana de la sierra del Toro Negro, mucho menos extensos. En la parte oriental de la cuenca, existen algunos depósitos aluviales, ubicados en la quebrada de La Troya.

Por debajo del relleno cuaternario existe una espesa sucesión terciaria granocreciente, cuyos términos más altos Formación Toro Negro está integrada en gran parte por conglomerados, algunos de ellos permeables, y que pueden ser acuíferos en el subsuelo.

No se dispone de datos publicados sobre el espesor del relleno cuaternario, que en su mayor parte es permeable. Dadas las características morfoestructurales de esta cuenca de agua subterránea, es probable un valor promedio igual o superior a los 150 metros, de los cuales no menos de 50 deben estar saturados. Tampoco se sabe si en las partes centrales de la cuenca existen condiciones de confinamiento o semiconfinamiento del agua. En la estimación de reservas se adoptará un coeficiente de almacenamiento de 0,1, pero no se tendrán en cuenta los eventuales acuíferos de la Formación Toro Negro, por desconocer totalmente sus permeabilidades, espesores, etc., en el subsuelo.

De acuerdo con los parámetros estimados, en la cuenca de Jagüé deben haber reservas de agua subterránea no menores a los 6.000 hm3, de los que alrededor de 350 constituirían las reservas económicamente explotables.

16. Cuenca del Río Blanco Norte

Esta cuenca de agua subterránea, de unos 200 km2 de extensión, está situada entre la sierra de La Punilla, al este, y cordones de la Cordillera Frontal al norte, sur y oeste. Su mitad oriental está cubierta por depósitos del pie de monte de la mencionada sierra: gravas, gravillas y arenas. La parte occidental presenta depósitos fluviales de la llanura de inundación del río Blanco.

No se tienen datos del subsuelo de esta cuenca, de manera que se desconoce el espesor del relleno cuaternario. Puede estimarse un valor promedio no menor que 100 metros, atendiendo a los rasgos morfoestructurales de la misma. El espesor saturado probablemente es igual o mayor que 50 metros. Si se aplica a estos valores un coeficiente de almacenamiento de 0,1, las reservas de agua subterránea pueden estimarse en 1.000 hm3, de los que unos 50 o 60 constituirían las reservas económicamente explotables.

17. Cuenca del Macizo del Potro

Esta cuenca de agua subterránea, situada dentro de la Cordillera Frontal, ocupa una extensión de alrededor de 500 km2, de los cuales unos 300 están en territorio riojano.

Los depósitos cuaternarios que rellenan esta depresión intermontana son fluvioglaciales en la mayor parte de su extensión, y, en su parte oriental, son sedimentos fluviales de la llanura de inundación del río Blanco. Se trata, por lo tanto, de sedimentos muy permeables.

Se carece de datos sobre el espesor de los depósitos cuaternarios, así como de la posibilidad de existencia de condiciones de confinamiento o semiconfinamiento en el subsuelo.

Teniendo en cuenta las características morfoestructurales de esta cuenca, es muy probable que el espesor promedio de los depósitos cuaternarios supere los 100 metros, no menos de 50 saturados. Si se adopta un coeficiente de almacenamiento de 0,1, valor probablemente menor que el real por tratarse de sedimentos muy porosos y permeables si se tiene en cuenta el ambiente de su acumulación, las reservas de agua subterránea de esta cuenca ascenderán a unos 1.500 hm3 en el sector riojano. De este volumen, probablemente unos 100 hm3 serían las reservas económicamente explotables.

 

ESTIMACIÓN DE LAS RESERVAS TOTALES Y LAS ECONOMICAMENTE EXPLOTABLES

CUENCA Extensión (km2) Espesor Coeficiente Reservas (Hm3)
  Total Provincia saturado almacenam Totales Económic
Salinas Grandes 35.000 5.000 50 0,05 1.250 100
Chancaní-Ulapes 11.500 4.900 25 0,05 650 50
Paganzo 15.700 13.200 50 0,1 2.500 200
Chepes 1.500 1.500 10 0,05 400 40
Ñoqueve 400 400 10 0,05 200 20
Valle Fertil-Mascasín 11.000 2.100 60 0,05 4.500 270
Huaco * 50 * 50 100 0,2 1.000 50
Pipanaco 9.000 1.100 50 0,05 2.700 162
Pituil 900 650 50 0,1 3.200 160
Antinaco-Los Colorados 2.700 2.700 84 0,1 22.700 1.589
Talampaya 1.000 1.000 4 0,05 200 20
Vinchina 900 900 100 0,1 9.000 500
Villa Unión 600 600 100 0,1 6.000 300
Bermejo Norte 6.000 350 250 0,1 8.700 400
Jagüé 1.200 1.200 50 0,1 6.000 350
Río Blanco Norte 200 200 50 0,1 1.000 60
Macizo del Potro 500 300 50 0,1 1.500 100
Totales   36.150     71.500 4.371

* Superficie cubierta por depósitos cuaternarios

 

 

CONCLUSIONES

La superficie de la provincia de La Rioja es de 89.680 km2 y las cuencas de agua subterránea ocupan el 40,31 % de su territorio, vale decir 36.150 km2. El resto está ocupado por cerrilladas, salinas y tierras malas.

Las áreas cultivadas se desarrollan en los valles intermontanos o en las zonas de llanura, en coincidencia con las cuencas de agua subterránea.

La superficie cultivada es de 17.380 ha, que corresponde al 0,19 % de la superficie total de la provincia.

Según el Censo de 1.994 la provincia de La Rioja tiene una población de 220.729 habitantes, que se encuentra asentada principalmente en el área cultivada, en una relación del 98,5 %, respecto al área de secano. Esta distribución responde principalmente a la disponibilidad de agua, tanto superficial como subterránea.

El volumen total de agua subterránea almacenado en el subsuelo es de aproximadamente 71.500 hm3 y pone de manifiesto la importancia que tiene este recurso como reserva de agua dulce.

El valor indicado de 4.371 hm3 corresponde al recurso económicamente explotable, entendiéndose como tal al que puede accederse a través de sencillas obras de explotación.

La importancia del recurso hídrico subterráneo es evidente al considerar el clima de la provincia, que es árido, y al tener en cuenta que no existen cursos de agua que conduzcan grandes caudales que permitan satisfacer las crecientes demandas de agua potable, uso industrial y agricultura.

 

RECOMENDACIONES

Debido a la importancia que tiene el recurso hídrico subterráneo, como fuente capaz de proveer agua en los periodos de déficit, es aconsejable extremar las medidas de control de las obras que permiten su explotación.

Principalmente se deben completar los relevamientos de este recurso, a través de exploraciones geofísicas y ensayos de producción de pozos, para ajustar los parámetros de los acuíferos existentes y obtener de esta forma un cálculo mas exacto de los volúmenes de agua subterránea almacenados en el subsuelo.

Se debe programar, por cuenca, la explotación del recurso hídrico subterráneo, en conjunto con los recursos hídricos superficiales, para lograr su complementación.

Así mismo se deben definir las zonas óptimas para la construcción de los pozos productores, atendiendo a la litología de los materiales del subsuelo y a los parámetros hidráulicos definidos en las etapas de exploración y explotación.

Es conveniente que el número de pozos productores sea el mínimo posible, compatible con el uso programado del agua, a fin de minimizar la alteración del subsuelo en las zonas de extracción y para obtener un rápido retorno de las inversiones.

Los estudios hidrogeológicos permitirán conocer las áreas ocupadas por acuíferos libres y por acuíferos confinados, definiendo las direcciones de flujo de las aguas subterráneas.

Estos conocimientos y los relativos a la ubicación de industrias, áreas urbanas y zonas cultivadas, permitirán conocer la vulnerabilidad de los recursos hídricos subterráneos y por lo tanto diseñar planes para su preservación.

 

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NOTAS:

1 Universidad Nacional de San Juan, San Juan, Argentina
2 Centro Regional de Investigaciones Científicas y Tecnológicas (CRICYT), Mendoza, Argentina


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