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Mercado de trabajo

Publicada el 06 DE NOVIEMBRE 2018, 09:37 En Divulgación Científica.

El necesario dinamismo.

Mercado de trabajo

Por Pablo Salvador - FCE-UNCUYO

El mercado de trabajo puede definirse como el vínculo que existe entre el desarrollo económico de una persona y su inserción en la sociedad. Por ello es fundamental que su funcionamiento sea dinámico, el cual, a su vez, requiere de una economía también dinámica, esto es que genere oportunidades, cree empleo y sea capaz de absorber a todas las personas que año a año se incorporan a él.

Un mercado de trabajo dinámico solo puede desenvolverse en un contexto de crecimiento económico sostenido. Es muy importante fijar las directrices (políticas económicas sectoriales) que guiarán dicho crecimiento de acuerdo con las características de la matriz productiva. Y una vez definidos los sectores que actuarán como motores del crecimiento económico, habrá que apostar por instrumentos de políticas que incentiven las actividades de I+D, promuevan la innovación y el crecimiento de la productividad y favorezcan la inversión. Todo ello contribuirá a mejorar el funcionamiento del mercado de trabajo.

La estructura productiva de Mendoza ha sufrido modificaciones en los últimos años. Por ejemplo, el sector agropecuario, que representó el 10,1 % del Producto Bruto Geográfico (PGB) en 2005, redujo su aporte al 5,8 % en 2016. Otro sector que también perdió peso relativo fue el industrial. En efecto, la industria manufacturera perdió 3 puntos porcentuales en dicho período. Lo contrario ocurrió con el sector de servicios comunales, sociales y personales que aumentó en 5 puntos porcentuales su participación dentro del PBG.

Como vemos, en estos años se ha producido una variación en la composición sectorial del PBG de Mendoza y, en consecuencia, han ocurrido cambios en la matriz productiva. Sin embargo, dichos cambios no fueron el resultado de políticas orientadas a tal fin sino de la propia dinámica del sistema económico.

Un sistema económico evoluciona con el paso del tiempo a partir de la interacción de diversos factores, tales como la influencia de las condiciones naturales, las herencias del pasado, las características de la población, las relaciones sociales, las pautas culturales y la organización político-institucional, según consigna Ricardo Méndez en su libro Geografía económica, publicado en 2008. La interacción entre estos factores contribuye a explicar la situación actual no sólo de Mendoza, sino de cualquier territorio, en relación con la actividad económica y su desarrollo espacial.

Así -según Méndez- la actividad económica influye en la estructura y el dinamismo del territorio, ya que afecta la movilidad, el crecimiento y las características de la población que reside en él, establece las áreas dinámicas y las que están en declinación, fija las relaciones comerciales con el exterior y determina la composición y la dinámica del mercado de trabajo. Al mismo tiempo, el territorio influye sobre el funcionamiento económico ya que provee de recursos, se convierte en obstáculo a los desplazamientos y actúa de soporte de la actividad económica. De modo que economía y territorio se comportan como sistemas organizados que evolucionan con el tiempo más allá de la coyuntura.

En otras palabras, Mendoza se ha desarrollado en función de sus recursos, historia, ubicación, accesibilidad en infraestructura, entre otros elementos que han influido sobre la eficiencia, rentabilidad y organización de las empresas y de las actividades económicas que hoy existen en su territorio, conforman su sistema económico y generan empleo.

Diseñar políticas económicas que busquen modificar la estructura productiva de Mendoza y contribuyan a mejorar el funcionamiento del mercado de trabajo implica asumir un desafío, implica ir más allá de la propia evolución del sistema económico y establecer cuáles serán los sectores encargados de liderar un proceso de crecimiento económico sostenido y generar empleo de calidad, formal y decente.

Esto requiere analizar la realidad espacial de Mendoza y la acción que en ella ejercen los factores mencionados, todo ello acompañado de cierto grado de intervención pública que fije incentivos y evite desequilibrios.