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Dos científicos del Ianigla investigarán sobre el calentamiento global para la ONU

Publicada el 26 DE MARZO 2018, 10:45 En Noticias.

Entre cientos de investigadores de todo el mundo, estarán los dos mendocinos. Los gobiernos deberán tomar decisiones por el informe en el que ellos serán autores

Dos científicos del Ianigla investigarán sobre el calentamiento global para la ONU
Juan Rivera y Lucas Ruiz. Foto: Diario UNO
Entre cientos de investigadores de todo el mundo que participarán de la elaboración del próximo informe del Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC Intergovernmental Panel on Climate Change), que emitirá su escrito dentro de cuatro años, habrá investigadores de todo el mundo, de todas las latitudes, idiomas, razas y culturas y entre ellos, entre esos cerca de 250 expertos, habrá dos representantes de la ciencia mendocina.

Los dos son jóvenes investigadores del Conicet y trabajan en el Instituto Argentino de Nivología, Glaciología y Ciencias Ambientales (Ianigla). Ambos ya fueron seleccionados para ser autores de capítulos del informe a partir del cual, después, los gobiernos tomarán decisiones en cuanto al calentamiento global y cómo frenarlo

Uno de los científicos que exportará sus conocimientos es Lucas Ruiz (35). Su currículum dice que es licenciado en Ciencias Geológicas de la UBA, que también tiene un doctorado hecho en la misma universidad que hizo con una beca del Conicet en el Ianigla y que luego realizó un posdoctorado también en el mismo instituto. "Es un trabajo sobre modelado de reconstrucción de las variaciones de los glaciares usando modelos numéricos", explica de forma "fácil". Ahora es investigador asistente en el Ianigla y su tema de trabajo es, básicamente, todo lo relacionado con los glaciares. "Me he especializado en la interacción clima/glaciares en el pasado, presente y futuro", agrega el investigador que trabaja en el Ianigla hace nueve años.

El otro de los representantes locales es Juan Rivera (35). Aunque trabajan en el mismo instituto, no comparten la misma profesión. Juan es licenciado en Ciencias de la Atmósfera de la UBA, doctor en Ciencias de la Atmósfera y los Océanos también en la UBA y es investigador asistente del Conicet desde noviembre de 2016. "Hice el posdoctorado en sequías hidrológicas y mi investigación actual también es en eso, el nexo entre variabilidad climática y variabilidad hidrológica", explica el más comúnmente llamado meteorólogo.

El trabajo que realizarán es ad honorem e implica una revisión de toda la información disponible sobre los capítulos que escribirán para plasmar todo lo que se ha avanzado.

–¿Cómo fueron seleccionados?

–Lucas Ruiz: Dentro del Ministerio de Ambiente hay un área de cambio climático y es el punto focal del IPCC en Argentina, cuando hay un llamado ellos hacen un sondeo de posibles candidatos. El objetivo final es aportar información de cuánto estamos logrando las metas que nos ponemos como planeta como para, por ejemplo, disminuir las emisiones de dióxido de carbono y qué deberíamos hacer en el futuro para cambiar eso. Me pareció bueno participar, aunque tengo una vida corta como investigador, me convocaron y fui y vi de qué eran los capítulos y vi uno que tiene que analizar los océanos y el cambio del nivel del mar y los glaciares como una conexión directa entre los tres. Mi experiencia es en glaciares y lo que está relacionado con el clima de montaña. Si hay un sistema natural que es físico y que esté conectado con el clima son los glaciares, es una conexión muy directa.

–Juan Rivera: Envíe una postulación y me motivó que el IPCC saca un informe cada siete años, y yo estaba en una edad en la cual tenía un curriculum que cumplía con las exigencias mínimas que pedía el IPCC y lo que pasó en esta selección es que fueron beneficiados, a diferencia de otros informes, jóvenes con carrera promisoria. Estaba contemplado alguien que no tenía los antecedentes de muy alto nivel pero que en su corta carrera había hecho suficientes avances. Yo no sabía si mi curriculum me iba a alcanzar o no.

–¿Cómo es el trabajo para el informe? ¿Qué hace el IPCC?

–LR: Hay como grupos de trabajo y se dividen la tarea como en tres partes: la base física que es qué está ocurriendo con el clima, el grupo dos que hace un inventario de gases de efecto invernadero y un tercero que cruza los datos y utiliza esa información para generar modelos que permitan saber cómo va a ser el clima, el resultado del modelo. El IPCC lo que genera son escenarios donde dice "si dentro de 100 años vamos a seguir emitiendo gases a esta tasa, vamos a tener esto o qué pasa si la disminuimos". Son como hipótesis de lo que podría pasar y eso está relacionado a qué cambio hagamos como sociedad. Si todos los países del mundo disminuyen sus emisiones, podemos lograr que la temperatura baje. Eso pasó con los gases que estaban destruyendo el ozono, se logró reconvertir la industria y se achicó el agujero de ozono, es algo que nos afectaba como planeta.

–JR: Son cuatro años de investigación, hay una reunión anual presencial por año y en el medio de cada una tenés que hacer videoconferencias que te van puliendo los capítulos. Es una tarea ardua pero creo que para cualquier científico que le guste analizar la variabilidad climática es el sueño. El hecho de estar en el IPCC seleccionado como autor principal ya cumple mis expectativas profesionales. La primera reunión presencial va a ser en China. Se hace una revisión exhaustiva de todos los artículos en el pasado reciente, que va entre 1850 y el presente, se analizan todas las conclusiones y se trata de establecer un consenso global en cuanto a las tendencias para ver qué está pasando. Se plantean escenarios a futuro también. Lo jugoso del informe es sacar conclusiones del futuro cercano porque ahí ponemos presión a los gobiernos de que está la evidencia científica de que va a haber más impactos asociados en el cambio climático.

¿Sobre qué va a trabajar cada uno?

–JR: Mi investigación cubre una región que va a ser potencialmente vulnerable a los efectos del cambio climático y las proyecciones futuras dicen que las regiones con climas semiáridos, en la zona de los Andes centrales van a estar muy en jaque el tema del agua. Yo investigué el nexo de la variabilidad climática en los caudales de los ríos andinos, tengo bagaje de cómo se comporta la circulación atmosférica del hemisferio sur para beneficiar o disminuir los caudales de los ríos de los Andes para explicar cómo podrían cambiar estas variabilidades. Toda mi investigación reciente es sobre cómo las variables climáticas afectan los ríos, a nivel regional tengo el conocimiento, en mi tesis de doctorado barrí todo el sur de Sudamérica.

–LR: Por un lado hace nueve años que vengo estudiando glaciares y teniendo información de largo plazo, con el trabajo que ha hecho Ricardo Villalba de estudio de 40 años con mucho nivel de detalle, hemos hecho muchos trabajos vinculando clima y glaciares, tenemos una idea de lo que le ha pasado a los glaciares y vemos que responden muy claro en el largo plazo a lo que está pasando con la temperatura que es un factor crucial para los glaciares en su comportamiento.

–¿Cuál es la relación entre clima y glaciares? ¿Ya los está afectando el cambio climático?

–LR: El glaciar es un reservorio de hielo y de nieve, provienen de algún lado, la nieve genera glaciares y la temperatura del aire tiene más calor para derretir el hielo pero si disminuye va a tener menos hielo y nieve para contener, eso te permite entender la relación clima- glaciar. En los últimos 100 años salimos de la pequeña edad de hielo, a partir de ahí hubo una tendencia general al retroceso de glaciares que sigue en nuestros días, eso habla de la conexión que tienen con el clima, el clima los va tirando como con una cuerda.

–¿Ya podemos ver efectos del calentamiento global?

–LR: En los glaciares vemos que están retrocediendo y la tendencia es que el dióxido de carbono va a seguir aumentando, no hemos logrado controlar que los países desarrollados como China, Estados Unidos y el Reino Unido hagan cambios. China ha leído bien el cambio climático, a diferencia de Trump, China tiene un compromiso serio, quieren reconvertir a solar la matriz basada en el carbón.

–JR: Los impactos más evidentes se dan en fenómenos extremos, olas de calor e inundaciones y sequías, no descarto ocurrencias de olas de frío, el hecho de tener un evento extremo frío también es culpa de un incremento de gases de efecto invernadero. Lo mismo o peor se evidencia en la precipitación, en el caso de Mendoza por ejemplo llevamos ocho años de crisis hídrica y estamos con proyecciones de un invierno deficitario en nevadas. Tener ocho años de crisis hídrica no tiene precedentes en el registro histórico que hay desde 1900 y hay un incremento en los eventos extremos de precipitación, se dan precipitaciones abundantes en corto período de tiempo, es difícil analizar un evento puntual pero uno ve que estos eventos se dan mes a mes y con más frecuencia y el calentamiento global es uno de los forzantes.

–¿Los efectos del cambio climático son definitivos?

–JR: Si pasamos ese umbral de dos grados no habría retorno para ciertas especies animales que no se podrían adaptar en un escenario de clima futuro con más de dos grados de temperatura, las consecuencias podrían ser catastróficas. Se trata de que eso no suceda. Ya es difícil que se cumpla la meta de no superar el grado y medio de calentamiento para el 2035, desde 1750 hasta ahora aumentó un grado y una décima, estamos a cuatro décimas de grado.

–¿Qué tan importante es para la ciencia argentina su participación en el IPCC?

–LR: Habla de un reconocimiento no sólo como científicos sino a la ciencia de toda la región, el IPCC intenta reflejar diversidad en sus autores porque eso también enriquece, hay gente que conoce regiones y particularidades, creemos que se reconoce que hay investigadores de valor y que la ciencia que se hace es buena. Ni hablar de lo que está pasando con Ricardo Villalba, mientras que el instituto que parece que favorece a las mineras en Argentina, para científicos de todo el mundo hace ciencia de calidad. El hecho de que sean dos del Ianigla ya marca una orientación de nuestro instituto que es para sentirse orgulloso, hay investigadores como Villalba y Federico Norte que han ido marcando una conducta de trabajo. Para mí es un reto muy grande, qué tan importante o bueno fue, lo voy a saber cuando termine, es un desafío.

–JR: Para el Ianigla marca el nivel de investigación que se realiza en el instituto, de 230 investigadores que van a participar, cuatro son de Argentina y de esos cuatro, dos son del Ianigla que es una dependencia del Conicet que está generando producción científica de excelencia y es un respaldo al trabajo que se viene haciendo. Es una oportunidad para los que vivimos en países en vías de desarrollo que está bueno tener.

–¿Es útil lo que pueda hacer cada uno desde su pequeño lugar para no generar más calentamiento global?

–JR: Es sumamente útil y valioso para la calidad de vida de la sociedad mendocina propiamente dicha. Tal vez guardarse el papel en el bolsillo no esté salvando el planeta, pero tirar el papel a la acequia causa que la lluvia tape todo y se inunde, con esa pequeña contribución se elimina un problema de impacto, si lo multiplicamos vamos a lograr un impacto cada vez más positivo. Si EE. UU. no quiere cambiar su matriz pero el resto de los países lo hacen, sigue evolucionando el planeta, no porque EE. UU. haya salido del acuerdo de París no sirve que otro no lo haga.

–LR: Yo creo que siempre sirve empezar uno a generar el cambio y no esperar a que lo hagan los otros, para decir por dónde va el tren hay que estar en la locomotora, esto es un cambio del consumo y la forma que tenemos de relacionarnos con el planeta, tenemos que ser conscientes de eso, a nivel personal la reducción de residuos es fundamental, y dejar de usar el auto favorece muchísimo, no soy solo yo, soy yo y todos los que piensan como yo.

Fuente: Diario UNO de Mendoza